“Robert Johnson era un tipo que tocaba pop, folk, jazz, swing y también blues. Pero el productor de la época (blanco, por cierto), decidió grabar solo los más trágicos blues de la tradición rural negra con intención de venderlas a un público blanco, y eso cimentó la reputación futura de Johnson. Porque eso, finalmente, fue lo único que dejó grabado, como sabes. Pero Robert Johnson tocaba canciones de musicales en bodas, music hall… Por ello, escuchar a gente ahora que te dice: lo que es auténtico de verdad es Robert Johnson… Es ridículo. Es una gilipollez.”

“El libre desarrollo de la personalidad, el derecho a tener nuestra propia vida, exige que no tengamos porqué sufrir (ni tener el temor a sufrir) consecuencias negativas para nosotros derivadas de nuestro pasado (salvo conductas delictivas o situaciones peculiares). Vernos obligados a tener que autocensurar nuestro pasado por el temor a no ser contratados por una empresa es algo que debemos denunciar. Este debate debe estar presente cuando se plantee el del derecho al olvido. No se trata de imponer «la obligación del recuerdo» como ha señalado no hace mucho Stefano Rodotà (Il mondo nella rete. Quali i Diritti Quali i Vincoli, 2014). Se trata de reivindicar el derecho a nuestro propio pasado.”

“Poesía hermosa, trémula y sin esfuerzo, con la naturalidad de un artista leído y (más importante aún) vivido. Letras con vida interior, evocadoras como pequeñas miniaturas de un universo diletante, con olor al viejo mundo que se extingue, un mundo de partidas de canasta, papel japonés, bustos franceses y noches sibilinas.”

“Desde luego, hay quienes quieren eximir al medio de culpas y acuden a diversos argumentos. Uno de ellos, para nada equivocado, es afirmar que no es que se cometan más errores que antes, «lo que ocurre es que ahora se los ve más». Bien lo dijo el Premio Nacional de Literatura 2014, Antonio Skármeta: «Sí ha crecido la publicidad de muchos textos y de escritos que antes eran de índole privada y ahora se hacen públicos casi automáticamente», por lo que, concluye también, si hay más textos hay más posibilidad de error.”

“If product design is about solving problems for people within the constraints of a specific business, then it simply feels that many people calling themselves product/UX designers are actually practicing digital art. They are Artists. They are Stylists. Executing beautiful looking things, which is certainly an important skill, but they are not practising product design.”