“Investor storytime is when someone pays you to tell them how rich they’ll get when you finally put ads on your site. Pinterest is a site that runs on investor storytime. Most startups run on investor storytime. Investor storytime is not exactly advertising, but it is related to advertising. Think of it as an advertising future, or perhaps the world’s most targeted ad. Both business models involve persuasion. In one of them, you’re asking millions of listeners to hand over a little bit of money. In the other, you’re persuading one or two listeners to hand over millions of money.”

Made in Spain: 101 iconos del diseno espanol

Juli Capella es un buen representante del “viejo mundo” del diseño en España. Un mundo algo rancio y endogámico, mucho más cercano a la representación, la publicidad y la firma que a otra cosa. Sin embargo, este libro me ha parecido que merece la pena. Algunos objetos son más que interesantes y, en cualquier caso, los textos que los acompañan -de la extensión adecuada- siempre aportan información relevante. Me ha hecho descubrir bastantes cosas.

Goodreads

Bajarse al moro

Sainete cargado de los peores tópicos de la comedia española de la época. Lo más interesante me parece el retrato del pintoresquismo madrileño y que sale -fugazmente- Juan de Pablos.

Filmaffinity

“Baroja explica al principio que Regoyos no era un hombre convencional. Cuando se compraba un traje, cuenta, se tiraba al suelo y se movía frenéticamente, como con espasmos. Al cabo de un rato retorciéndose se levantaba y, con el traje arrugado, decía: ¡ahora sí está bien! Era porque consideraba que la ropa debía adaptarse a él y no al revés.”

Saluti da Saturno / Shaloma locomotiva

shaloma locomotiva

La canción italiana -la canzone- es uno de los pocos reductos que nos quedan a salvo del pensamiento único musical, aunque quizá sea mejor así. Desde que el Europop -ese arsenal de guilty pleasures noventeros que disfrutábamos en la intimidad del espacio de Schengen- fue redescubierto por will.i.am no dejo de contar los días que faltarán hasta que Kanye se tope con la etapa dorada del festival de San Remo y todo mi mundo se venga definitivamente abajo. Y ojo, que la boda de Kanye fue en Italia. Mientras tanto, todavía podemos disfrutar sin la presión de las modas de las interpretaciones de una Mina, de las orquestaciones de un joven Ennio Moriconne o de las composiciones de un Pino Donaggio. Algo que, a decir verdad, ya han hecho algunas almas libres de la cultura anglosajona. Recordemos al inquieto Mike Patton con aquel estupendo “Mondo Cane” donde versionaba sus canciones italianas favoritas o la impresión que le produjo a Erlend Øye descubrir de golpe todo ese mundillo.

Diversas figuras han evolucionado el género desde los 60. Lucio Battisti lo hizo madurar en los 70 y Franco Battiato lo mezcló con mil cosas imposibles hasta redefinirlo en los 80. Pero, ¿y ahora? ¿Qué queda de todo aquello? Si tuviera que dar un solo nombre, sin duda debería ser el de Vinicio Capossela. Su revitalización de la canzone a través de la influencia del Tom Waits más portuario (aquel donde Marc Ribot brilla más) ha encontrado multitud de hallazgos desde los años 90 (un buen número de ellos recopilados en el recomendadísimo “L’indispensabile”). Sin embargo, en los últimos años, Capossela ha ido transformándose en un artista más maduro, complejo y -por momentos- aburrido: discos dobles sobre canciones marineras, versiones en clave griega de sus propios temas, detalles de world music, grandes montajes escénicos, etc. Intelectualizaciones que ayudan a terminar de encuadrar su figura de “gran artista” pero que lo alejan del pop y el tono ligero de sus inicios.

Justo en ese momento es cuando comienza la carrera en paralelo de Mirco Mariani -multiinstrumentista en la banda de Capossela- bajo el nombre de Saluti da Saturno. En 2010 debuta con ‘Parlare con Anna’, al que le sigue en 2012 ‘Valdazze’. Dos discos bonitos donde se identifica un desvío de la línea de Capossela (que colabora en varios cortes del primero) hacia momentos más íntimos, despreocupados y, por momentos, próximos a la canción de autor. Sin embargo no fue hasta el año pasado cuando Mirco Mariani se soltó definitivamente. Sin perder su referencias previas e incluso tendiendo la mano a la vanguardia (colaboraba Arto Lindsay), el inspiradísimo ‘Dancing Polonia’ supuso un gran volantazo pop dentro de su carrera en solitario. Apoyándose constantemente en el pianoforte y plagado de momentos que no defraudarían a cualquier aficionado a -por ejemplo- Antònia Font, Saluti da Saturno conseguía ocupar, con todo merecimiento, el hueco que Vinicio Capossela iba progresivamente dejando de lado dentro de la canzone.

Por eso, la publicación este año de “Shaloma locomotiva” no me puede resultar un paso más lógico. Se trata de un breve disco de versiones (bueno, la pequeña intro que le da título es original) entre las cuales figuran bastantes iconos de la canzone: uno de los mayores clásicos italianos de la historia, ‘Romagna mia’ de Secondo Casadei, se vuelve angulosa y arisca mientras que la originalmente pachanguera ‘Ciao Mare’ -de su sobrino Raoul Casadei- se convierte en una nana plagada de melancolía.
De la misma manera, el estándar ‘Il tango delle capinere’ se mezcla con evocadores ecos caribeños y la mítica ‘Io vorrei non vorrei ma se vuoi’ de Lucio Battisti pasa como una canción pop completamente actual.

Entre los temas menos conocidos, la extraña ‘Sassi’ -una rareza de Gino Paoli- se carga de intensidad mientras que ‘Io che amo solo te’ pasa de ser un número menor de Sergio Endrigo a un clásico en toda regla. Pero no solo de canzone vive “Shaloma locomotiva”. De la mano de la adaptación que, de nuevo, Sergio Endrigo realizó de un poema de José Martí (‘La rosa bianca’), aparece una versión de Consuelo Velasquez (‘Baciami tanto’, prácticamente secuestrada por el ‘Temptation’ de Tom Waits) y hasta una preciosa interpretación de la tradicional mexicana ‘La paloma azul’. Con todo, el resultado es de lo más coherente y ratifica a Mirco Mariani como la figura a seguir dentro de la nueva canción pop italiana. Buen conocedor de los clásicos de su cultura e influenciado tanto por la música anglosajona como por la eslava y latinoamericana, “Shaloma locomotiva” bien parece un concienzudo ejercicio de estilo que hace suponer que su próximo paso en un disco de canciones originales puede ser todavía mayor. En calidad y en repercusión. Ojalá… ¿O mejor no?

Clasificación: 7,9
Lo mejor: ‘Il tango delle capinere’, ‘Io che amo solo te’, ‘Ciao mare’, ‘Baciami tanto’
Te gustará si te gusta: Vinicio Capossela, Lucio Battisti, Marc Ribot, el disco coplero de Maria Rodés.
Escúchalo: Spotify

Jenesaispop

The Damned United

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Cuenta la historia de Brian Clough y Peter Taylor antes de entrenar al Nottingham Forest. Con una fotografía menos forzada y una narración más trabajada se le habría sacado bastante más partido.

Sagrado Corazón de Jesús / Opera Omnia

opera omnia

Recuerdo leer una entrevista a Nacho Canut en la que explicaba el gran criterio de Carlos Berlanga para detectar si un par de palabras juntas funcionaban, sorprendían y eran memorables o eran una horterada. En plan: “este adjetivo Carlos no me lo habría dejado meter en esta canción ni loco”. Muchas veces se tiende a enfocar las letras de las canciones como si fueran narraciones y asumiendo que el oyente va a prestar atención a la historia, cuando en el fondo, la mayoría de las ocasiones, no dejan de ser sonidos que colorean una melodía, ayudan a recordarla y -si entiendes el idioma- evocan un posible significado. No hace falta contar nada, basta con encadenar unas cuantas palabras, cuidadosamente seleccionadas, que suenen bien entre sí y plasmen una idea.

Bueno, pues en ese no tan sencillo arte de hilvanar palabras, de trazar sonidos siguiendo una melodía se le daba bien a Carlos Berlanga y se le da bien a Jesús Fernández, que es la persona tras el nombre de Sagrado Corazón de Jesús. Y, por lo visto en esta entrevista, parece que él mismo es consciente de ello. “Si encuentro una frase potente la adorno hasta completar una canción”, llega a afirmar. Sagrado Corazón de Jesús es el proyecto personal de este Stephin Merritt de Logroño que, tras formar parte del grupo Táctel, emprendió en 2013 una carrera de electro-crooner de la que dan fe sus tres primeras maquetas (que pueden escucharse en Bandcamp). La mayoría de esas canciones, junto con tres temas nuevos, forman parte de esta ‘Opera Omnia’ publicada por Discos de Kirlian.

Justamente uno de esos temas nuevos (‘¡Vamos!’) es el que abre el disco. Una canción disfrutable, bastante berlanguiana, pero que quizá peca de estar más próxima a lo que acostumbran grupos de querencias tecnopop (pienso en los primeros Ellos) que a su tono habitual. Ese tono queda completamente reflejado en el siguiente tema, ‘Tribulaciones de un joven Mesías’ con ese comienzo antológico: “Tengo una forma de dar que parece pedir / y problemas de sueño”. Con un sonido deudor de los Magnetic Fields más sintéticos (más OMD) pasado por el filtro autrohúngaro, pertenece a su segunda maqueta ‘Mendace Veritas’, de donde también proceden las muy destacables ‘La nueva carne’ y ‘La canción de Damien’. La primera es una especie de himno apocalíptico con un vocabulario que envidiaría el propio Battiato (“Circulamos por las vías de la información precognitiva sin cesar”) y una melodía pop de mimbres clásicos. La segunda, muy Spicnic, suena exactamente como lo harían Terry IV o Meteoro haciendo una versión libre de ‘Let’s Pretend We’re Funny Rabbits’. Una maravilla.

Su última maqueta, ‘Sursum corda’, aparece completa con sus dos únicos temas. La bonita y divertida ‘Las ventajas del autoempleo’ combina un arreglo más folclórico con un ritmo spectoriano pero ‘Romance de Santa María Egipciaca’ pisa ligeramente el petardeo (demasiada obvia la referencia de “Te llaman puta sin ser tú nada de eso“). Sin embargo, de su primera maqueta, ‘Deus ex Machina’, solo figuran dos temas. Pese a la -relativa pero apreciable- mejora de sonido respecto a los originales aportada por la masterización de Raúl Querido, estas canciones adolecen de un amateurismo que lo mismo juega en su contra (en ‘Lo sabes’ te das cuenta de que Jesús no es el mejor cantante del mundo) como a su favor (el cierre con ‘Cha Cha Heels’, inspirada en el personaje de Divine en ‘Female Trouble‘, tiene una emotividad quebradiza digna de aplauso).

En cualquier caso, dos de las mejores canciones de esta ‘Opera Omnia’ son temas nuevos. Ambos son dos momentos tan cercanos al universo Fan Fatal que me sorprendería mucho que no los escuchara, tarde o temprano, en la voz de Alaska. Pero tienen sus interesantes diferencias: ‘El mejor guión’ es puro Pegamoides: bien de “orchestra hits”, es un disparate sobre zombis, el cine de serie B y la autodestrucción. Mientras, ‘El fin de la era’ es más Fangoria: referencias a mujeres de bien y al dejarse ver sobre una elegante base electrónica en loop. Este par de hallazgos completa un tramo final del disco realmente brillante que, junto con los otros grandes momentos salpicados a lo largo de sus 10 temas hace que ‘Opera Omnia’ transcienda no solo de su falta de acabado sino también de un género popero, efímero y superficial que -como bien sabía el tan añorado Carlos Berlanga- únicamente en apariencia es menor.

Clasificación: 8
Lo mejor: ‘La canción de Damien’, ‘El mejor guión’, ‘El fin de la era’, ‘Cha Cha Heels’, ‘Tribulaciones de un joven Mesías’
Te gustará si te gusta: Carlos Berlanga, Fangoria, Astrud, los Magnetic Fields, el sello Spicnic.
Escúchalo: Bandcamp

Jenesaispop

Simiocracia

Simiocracia: (Spanish Edition)


Junto al repaso histórico y las interesantes reflexiones personales, creo que había hueco para una mayor explicación económica. En cualquier caso, muy entretenido.

Goodreads

“The song was then left off four albums because the duo were waiting for legendary film composer Ennio Morricone to agree to score the orchestral arrangement for the song. Morricone’s answer never came, and Harold Faltermeyer ended up doing the arrangement for the song’s release on Behaviour.”